La generación que quiere cuidarse: por qué los jóvenes están cambiando su forma de comer, beber y salir

La generación que quiere cuidarse: por qué los jóvenes están cambiando su forma de comer, beber y salir

La generación que quiere cuidarse: por qué los jóvenes están cambiando su forma de comer, beber y salir

Menos alcohol, más bienestar, nuevas bebidas y una relación diferente con el ocio: así está cambiando la cultura de consumo entre las generaciones más jóvenes.


La generación que quiere cuidarse: por qué los jóvenes están cambiando su forma de comer, beber y salir

Durante décadas, salir estaba asociado a beber. Una cerveza después del trabajo. Una copa el fin de semana. Un combinado en una fiesta. Un brindis para celebrar. El alcohol formaba parte de muchos momentos sociales hasta el punto de que, en ocasiones, parecía difícil imaginar una celebración sin él. Pero algo está cambiando.

Entre las generaciones más jóvenes empieza a aparecer otra manera de relacionarse con la comida, las bebidas, el ocio y el bienestar. No significa que los jóvenes hayan dejado de beber. Los datos no permiten afirmar algo tan rotundo. Pero sí muestran un cambio generacional importante.

En España, el porcentaje de jóvenes de 15 a 24 años que consumía alcohol habitualmente al menos una vez por semana pasó del 43,8 % en 2006 al 17,9 % en 2023: una reducción cercana al 60 %. (Ministerio de Sanidad)

Y entre los estudiantes de 14 a 18 años, la encuesta ESTUDES 2025 también registra descensos: el consumo de alcohol en los últimos 30 días pasó del 56,6 % en 2023 al 51,8 % en 2025. Las borracheras y el binge drinking también alcanzaron en 2025 sus niveles más bajos de la serie histórica. (Ministerio de Sanidad)

Entonces, ¿qué está pasando?


Ya no se trata solamente de beber o no beber

Quizá una de las claves está en que la pregunta ha cambiado. Durante mucho tiempo, la alternativa parecía bastante sencilla: ¿Alcohol o refresco?

Hoy existe una tercera posibilidad cada vez más interesante: ¿Y si quiero tomar algo especial sin alcohol?

Ahí aparece todo un nuevo universo de bebidas. Bebidas sin alcohol. Mocktails. Kombuchas. Tés fríos. Bebidas con ingredientes botánicos. Zumos sofisticados. Bebidas funcionales. Shots. Y propuestas que intentan ofrecer una experiencia diferente a la de un simple refresco.

La tendencia internacional hacia el consumo no-low alcohol (NO&LO) está siendo especialmente visible entre los consumidores jóvenes. Mintel describe a la Generación Z como una generación cada vez más interesada en reducir el alcohol y señala que parte de los consumidores de 18 a 24 años relaciona las bebidas sin alcohol con bienestar emocional, consumo consciente y, en algunos casos, menor contenido calórico o ingredientes funcionales. (Mintel)

Pero hay algo importante: no todo se explica por la salud.


¿Por qué los jóvenes quieren beber menos?

No existe una única respuesta. Y sería demasiado simplista decir que todos los jóvenes han decidido “vivir de forma saludable”. Hay diferentes motivos que pueden combinarse.

1. Quieren sentirse mejor al día siguiente

Es probablemente uno de los motivos más intuitivos. Salir, socializar y divertirse no necesariamente implica querer asumir los efectos del alcohol al día siguiente. La resaca, el cansancio o dormir peor pueden hacer que algunas personas reconsideren cuánto quieren beber.

2. El bienestar ha adquirido un nuevo significado

Para muchos jóvenes, cuidarse ya no significa únicamente hacer dieta o ir al gimnasio. También puede significar dormir mejor. Moverse. Comer mejor. Cuidar la salud mental. Tener energía. Reducir determinados excesos. Y aquí el alcohol empieza a entrar en una conversación más amplia sobre estilo de vida.

Mintel señala precisamente que entre los consumidores jóvenes que reducen el alcohol aparecen motivos relacionados con el bienestar emocional y una aproximación más consciente al consumo. (Mintel)

3. No quieren renunciar a socializar

Y esto es fundamental. Reducir el alcohol no significa necesariamente querer salir menos.

Una persona puede querer seguir yendo a una cena, una fiesta, un concierto o una terraza. Lo que cambia es lo que quiere beber mientras está allí. Por eso las alternativas sin alcohol no compiten únicamente con el agua o los refrescos. También compiten por ocupar el espacio social que tradicionalmente ocupaba el alcohol.


El nuevo lujo puede ser sentirse bien

Hay una transformación cultural interesante detrás de todo esto.

Durante años, determinados productos se asociaban con disfrutar: Una copa de vino. Un cóctel. Un champagne. Hoy está apareciendo otra idea de disfrute: quiero disfrutar ahora sin renunciar a cómo quiero sentirme después.

Eso cambia la conversación. Ya no se trata necesariamente de “beber menos porque toca”. Puede tratarse de elegir otra cosa porque esa elección encaja mejor con el estilo de vida que quieres llevar. Y esto explica por qué las bebidas sin alcohol están evolucionando. Ya no quieren parecer simplemente una versión descafeinada o descafeinada de una bebida tradicional. Quieren tener personalidad propia.


De la bebida sin alcohol a la bebida con identidad

Durante mucho tiempo, pedir una bebida sin alcohol podía significar simplemente: “Un refresco.” Hoy la oferta es mucho más amplia. 

Hay bebidas que buscan reproducir la experiencia de un cóctel. Otras se apoyan en sabores sofisticados. Otras utilizan ingredientes botánicos. Otras incorporan determinados nutrientes o ingredientes funcionales. Y otras simplemente quieren ofrecer una bebida adulta, interesante y diferente.

Mintel observa precisamente esta evolución hacia bebidas sin alcohol más sofisticadas, con sabores elevados y una experiencia que pueda competir con la de otras bebidas de ocasiones especiales. (Mintel)

Esto abre una oportunidad enorme para las marcas. Pero también exige algo más: tener algo que decir.


Comer saludable también se está convirtiendo en una experiencia

El cambio no está ocurriendo únicamente en las bebidas. También estamos viendo una nueva relación con la alimentación.

Los jóvenes están expuestos constantemente a contenidos sobre: alimentación, fitness, recetas, nutrición, restaurantes, ingredientes, bienestar, deporte, descanso.

Las redes sociales han convertido la alimentación en algo mucho más visual y compartible. Un desayuno puede convertirse en contenido. Una cafetería puede convertirse en una experiencia. Un ingrediente puede convertirse en tendencia. Y una bebida puede convertirse en parte de una identidad.

Esto tiene una parte positiva: puede despertar curiosidad por la alimentación. Pero también tiene un riesgo: confundir tendencia con evidencia.


Cuidarse no significa hacerlo todo perfecto

Este punto nos parece especialmente importante.

El auge del bienestar puede convertirse en algo positivo si nos ayuda a prestar más atención a nuestros hábitos. Pero también puede generar una presión constante por hacerlo todo bien. Comer perfectamente. Dormir perfectamente. Entrenar. Meditar. No beber. No tomar azúcar. Tomar suplementos. Optimizar cada comida. Y convertir cada elección en una decisión de salud.

Pero una vida saludable no debería convertirse en una competición. También existe espacio para el placer, la espontaneidad y disfrutar.

La cuestión está en encontrar un equilibrio que tenga sentido para cada persona.


¿Estamos ante una generación “sober curious”?

Existe un término que ha ganado popularidad especialmente en mercados anglosajones:

sober curious.

Podríamos traducirlo aproximadamente como “curioso ante la sobriedad”. No significa necesariamente que una persona haya decidido no beber nunca más. Puede significar simplemente que se plantea:

  • ¿Qué pasa si bebo menos?
  • ¿Necesito beber cada vez que salgo?
  • ¿Puedo disfrutar igualmente de una cena sin alcohol?
  • ¿Qué otras bebidas existen?

Esta curiosidad resulta especialmente interesante porque cambia el enfoque. No habla necesariamente de prohibición. Habla de elección.


Y aquí aparece una nueva generación de bebidas

Este cambio cultural está creando espacio para categorías que hace unos años tenían mucha menos visibilidad. Bebidas sin alcohol. Bebidas funcionales. Shots. Infusiones frías. Fermentados. Bebidas botánicas. 

Alternativas sofisticadas para momentos sociales. No todas tienen la misma composición ni la misma finalidad. Y tampoco deberíamos meterlas a todas en el mismo saco. Pero comparten algo: están intentando ocupar un espacio que antes estaba dominado por unas pocas categorías.

La bebida ya no tiene que servir únicamente para quitar la sed. Puede ser también una experiencia. Un ritual. Un acompañamiento. Una forma de socializar. O simplemente algo que te apetece tomar.


¿Y qué papel juegan los shots?

Los shots encajan especialmente bien en esta nueva cultura porque responden a una característica muy actual:

la búsqueda de formatos pequeños, fáciles y concretos. No necesitas llevar una botella enorme. No necesitas dedicarle demasiado tiempo. Puedes incorporarlo a un momento determinado. Y eso conecta con un consumidor acostumbrado a formatos rápidos y prácticos.

Pero también aquí conviene mantener una mirada crítica. Un shot no es una solución milagrosa. Que sea pequeño no significa que sea automáticamente saludable. Y que lleve determinados ingredientes no significa que produzca cualquier beneficio que podamos asociar a ellos.

Lo importante vuelve a ser lo mismo: qué contiene, cuánto contiene, cómo está formulado y qué lugar ocupa dentro de nuestra alimentación.


Blyma y una nueva forma de entender el ritual

Blyma nació mucho antes de que pensáramos en todas estas tendencias como una gran categoría.

Nació de una receta. De una tradición familiar. De una combinación de ingredientes que conocemos: jengibre, cebolla morada, ajo, naranja, limón, canela y miel de eucalipto. Y la convertimos en un formato pequeño y actual. Un shot de 50 ml.

Pero hay algo que nos interesa especialmente de esta nueva generación de consumidores: no quieren necesariamente que les digan qué tienen que hacer.

Quieren elegir. Quieren entender. Quieren probar. Quieren encontrar productos que encajen con su forma de vivir. Y eso es precisamente lo que queremos construir con Blyma.

No una bebida que te diga cómo tienes que cuidarte. Sino un pequeño ritual que puedas incorporar si tiene sentido para ti.

Descubre Blyma →

El futuro no será “con alcohol” o “sin alcohol”

Probablemente será mucho más diverso. Habrá quien quiera una copa de vino. Quien prefiera una cerveza sin alcohol. Quien tome un mocktail. Quien elija kombucha. Quien prefiera agua con gas y limón. Quien tome un shot. Y quien simplemente no quiera beber nada. Y todas esas opciones pueden convivir.

Porque el cambio más interesante quizá no sea que una generación esté sustituyendo una bebida por otra. Es que cada vez parece haber más libertad para decidir qué queremos consumir y por qué.


¿Estamos ante una moda o ante un cambio cultural?

Probablemente haya un poco de las dos cosas. Las modas aceleran determinadas categorías. Las redes sociales las hacen visibles. Las marcas las convierten en productos.

Pero los datos españoles muestran que el descenso del consumo habitual de alcohol entre los jóvenes no es algo que haya aparecido de repente: se observa desde hace años. (Ministerio de Sanidad)

Y eso hace pensar que estamos ante algo más profundo que una simple tendencia de Instagram. Está cambiando la relación entre juventud, ocio, alcohol y bienestar.

No significa que todos los jóvenes quieran vivir de la misma manera. Ni que el alcohol vaya a desaparecer. Ni que toda bebida sin alcohol sea automáticamente saludable. Significa algo mucho más sencillo: cada vez existen más maneras de disfrutar.


Quizá cuidarse no sea renunciar

Durante mucho tiempo, hablar de salud parecía implicar quitar cosas. No beber. No comer esto. No tomar aquello. No salir. No excederse. Pero quizá la nueva cultura del bienestar está empezando a plantear otra pregunta:

¿Qué podemos añadir a nuestra vida para sentirnos mejor?

Más descanso. Más movimiento. Más alimentos variados. Más experiencias. Más tiempo con amigos. Más opciones. Más productos que nos permitan elegir. Y también, por qué no, más bebidas que nos apetezca tomar aunque no lleven alcohol.


En BEViT creemos en elegir, no en prohibir

Nos gusta formar parte de una generación de marcas que habla de bienestar desde otro lugar. Sin miedo. Sin extremos. Sin prometer que un producto puede cambiarlo todo.

Blyma es un shot funcional elaborado a partir de una receta con jengibre, cebolla morada, ajo, cítricos, canela y miel de eucalipto. Puede ser un pequeño ritual. Una alternativa dentro de una rutina. Un momento para ti. Pero, sobre todo, una elección.

Porque quizá la verdadera tendencia no sea beber menos. Ni beber más. Quizá sea algo mucho más interesante: elegir mejor cómo queremos vivir nuestros momentos.


Preguntas frecuentes

¿Los jóvenes están bebiendo menos alcohol?

Los datos disponibles en España muestran un descenso importante del consumo habitual entre los jóvenes. Entre 2006 y 2023, la proporción de personas de 15 a 24 años que consumía alcohol habitualmente pasó del 43,8 % al 17,9 %. (Ministerio de Sanidad)

¿Los jóvenes han dejado de beber alcohol?

No. El alcohol continúa teniendo una presencia importante entre los jóvenes. En 2025, el 51,8 % de los estudiantes españoles de 14 a 18 años declaró haber consumido alcohol en los últimos 30 días. (Ministerio de Sanidad)

¿Qué es el movimiento sober curious?

Es un término utilizado para describir una actitud de curiosidad o reflexión respecto al consumo de alcohol. No implica necesariamente abstinencia total, sino cuestionarse cuándo, cuánto y por qué se bebe.

¿Las bebidas sin alcohol son siempre saludables?

No. Que una bebida no contenga alcohol no determina por sí solo su calidad nutricional. Es importante revisar su composición, azúcares, ingredientes y cantidades.

¿Por qué están creciendo las bebidas funcionales?

Entre otros factores, combinan conveniencia, nuevos formatos, ingredientes de interés y una creciente atención del consumidor hacia el bienestar. El mercado de bebidas también está incorporando nuevas alternativas para quienes quieren reducir el alcohol. (Mintel)


SOBRE LA AUTORA

Marta Calvo
CEO & Co-Founder de Blyma Wellness Drink

Mi trayectoria comenzó en la educación, donde he desarrollado proyectos entre Finlandia y España y he colaborado como articulista en una revista especializada.

Hoy traslado esa vocación por divulgar y aprender al mundo de la alimentación, el bienestar y los hábitos saludables.

En este blog exploro ingredientes, formulaciones, hábitos y tendencias de alimentación desde una mirada crítica, cercana y basada en la evidencia disponible. Mi objetivo es ayudarte a entender mejor lo que consumes, cuestionar las promesas fáciles y tomar decisiones más conscientes en tu día a día.

Conecta conmigo en LinkedIn

0 comentarios

Dejar un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.